La historia de OrVa comienza en los bosques nublados de Unión Juárez, Chiapas — a 1,500 metros, a la sombra del Volcán Tacaná.
No buscábamos fundar una empresa de miel. Buscábamos un paisaje que valiera la pena habitar — y los bosques nublados sobre Unión Juárez nos lo dieron. A 1,500 metros, donde el suelo volcánico es negro y fértil y la niebla llega casi cada mañana, las abejas ya llevaban generaciones trabajando.
El primer frasco que extrajimos en este valle — una miel espesa, con notas de jazmín y una profundidad mineral casi ahumada — era diferente a todo lo que habíamos probado. Sabíamos que no podría seguir siendo un secreto por mucho tiempo.
La mayor parte de la miel comercial se calienta, se ultrafiltrada y se mezcla hasta obtener algo consistente, transparente y casi completamente despojado de lo que lo hacía interesante. Nosotros fuimos en la dirección contraria: extracción en frío, sin filtrado, sin mezclas. Cada lote permanece exactamente como salió de la colmena.
Esto significa que nuestra miel cristaliza. Significa que el color cambia de cosecha en cosecha. Significa que un frasco puede tener una nota de jazmín que no encontrarás en el siguiente lote. Consideramos todo esto una virtud, no un defecto — un registro directo del bosque nublado en un momento específico.
Crecimos lentamente y con propósito — desarrollando tres variedades del mismo bosque nublado, cada una capturando un momento distinto del ciclo anual de floración. Las praderas de flores silvestres producen nuestra variedad insignia. La temporada de flor de café, breve e intensamente fragante, da nuestra miel más oscura y compleja. La cosecha de reserva, obtenida de los marcos a mayor altitud, es la más escasa.
El Volcán Tacaná se eleva a 4,093 metros — el pico más alto del sureste de México, en la frontera con Guatemala. Su suelo volcánico es extraordinariamente rico en minerales. El bosque nublado que envuelve sus laderas medias a 1,500 metros es uno de los ecosistemas más biodiversos de México: flores silvestres, café, orquídeas nativas y especies arbóreas que no se encuentran en ningún otro lugar.
La cobertura nublada perpetua significa que las abejas forrajean en condiciones más frescas y húmedas que casi cualquier otro apiario mexicano. La miel resultante es compleja y profundamente aromática — una expresión directa de uno de los terroirs más singulares del continente.
Las abejas no nos necesitan para hacer buena miel. Solo necesitan que las dejemos en paz, y luego que nos apartemos.
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